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El pasado 15 de mayo, las comunidades educativas de los cuatro colegios del Consorcio Salesianos – Fundación Educativa Don Bosco se unieron en una sola gran familia para rendir homenaje a sus maestros y maestras en su día. La jornada estuvo marcada por un profundo espíritu de alegría salesiana, convirtiéndose en el escenario perfecto para reconocer la entrega, el don de servicio y el liderazgo de quienes día a día transforman realidades desde las aulas y los patios.

La celebración, concebida como un espacio de descanso, encuentro y fraternidad, inició con una calurosa bienvenida que dio paso a una agenda diseñada especialmente para exaltar la labor docente. Durante el encuentro, los maestros de las diferentes sedes disfrutaron de una vibrante muestra musical en vivo que llenó el ambiente de fiesta, seguida de una serie de rifas y actividades de integración que fortalecieron los lazos de la comunidad educativa institucional.

Reconocimiento a la Excelencia y la Vocación Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la entrega de reconocimientos especiales. El Consorcio Salesianos exaltó públicamente a aquellos docentes que se han destacado por su vivencia de los valores institucionales, su alto rendimiento pedagógico y su capacidad de acompañamiento a los estudiantes bajo los principios del Sistema Preventivo de Don Bosco. Cada aplauso fue un eco de gratitud hacia su paciencia, creatividad y resiliencia.

Posteriormente, la comunidad compartió un almuerzo fraterno, un espacio propicio para la charla amena, la risa compartida y la reafirmación del compromiso mutuo con el proyecto educativo-pastoral.

Educar es Cosa del Corazón La Dirección General del Consorcio aprovechó la oportunidad para dirigir un mensaje de agradecimiento a todo el cuerpo docente, recordándoles que su trabajo trasciende la enseñanza académica: «Nuestros maestros son el rostro de la pedagogía de la presencia; son quienes escuchan, guían y sostienen con amor a los niños y jóvenes más necesitados. En cada uno de ellos vive el sueño de Don Bosco de formar ‘buenos cristianos y honestos ciudadanos'».

Con el corazón renovado por la alegría del compartir y bajo la bendición de María Auxiliadora, los docentes de los cuatro colegios regresan a sus labores con la certeza de que su vocación es una semilla de esperanza que transforma el futuro de la juventud bogotana.